Creemos que la transformación humana ocurre a través de procesos de exploración profunda, conversaciones significativas y experiencias que permiten mirar la vida desde otro lugar. Cada vida atraviesa momentos de inflexión.
Todo empezó con un café. Una conversación. Un simple: ¿cómo estás?
Hay preguntas que, cuando se hacen con presencia, dejan de ser simples.
Travesía no nació en una reunión formal ni de un plan de negocios. Nació antes, en distintas conversaciones donde tres compañeros de camino —cada uno recorriendo sus propias búsquedas— empezaron a atreverse a decir en voz alta algo que venían sintiendo: el deseo de aportar un grano de arena a la sociedad desde nuestras competencias y experiencias.
Una de esas conversaciones ocurrió frente al mar, en una puesta de sol. Paula y María Paz hablaban del trabajo, del propósito, de la posibilidad de crear algo distinto. Mirando el lugar, imaginaron experiencias y conversaciones capaces de transformar la vida de las personas. Ahí Paula le dijo a María Paz que, si ese proyecto tomaba forma algún día, le encantaría ser parte de él.
En paralelo, Paula y Demetrio venían compartiendo ese mismo deseo. Se habían formado juntos y descubierto entre ellos un espacio de confianza para pensar en libertad. Conversaron sobre unir sus capacidades: la mirada organizacional, el diseño de procesos, el coaching, la experiencia humana. Todavía no existía un proyecto concreto, pero ya asomaba una posibilidad compartida.
Tiempo después, María Paz y Demetrio se encontraron sin planearlo, en un café. Al conversar sobre lo que querían construir, recordaron lo hablado con Paula. Ahí decidieron llamarla e invitarla a ser parte de lo que empezaban a imaginar. Ese café fue el momento en que el proyecto tomó forma concreta —aunque Travesía ya había comenzado antes: frente al mar, en conversaciones entre amigos, en la confianza construida y en la valentía de decir un deseo sin saber aún cómo se materializaría.